LECTURAS MISA NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
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NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
Madre y Reina de Chile
SOLEMNIDAD


Lectura del libro de Judith
13, 18-20a; 15, 8-10

En aquellos días, el magistrado Ozías le dijo a Judit:
Que Dios Altísimo te bendiga, hija mía
más que a todas las mujeres de la tierra;
¡Y bendito sea el Señor Dios,
Creador del cielo y de la tierra,
que te ha guiado para cortar la cabeza
del jefe de nuestros enemigos!
Nunca olvidarán los hombres
la confianza que has demostrado,
y siempre recordarán el poder de Dios.
Que Dios te exalte para siempre,
favoreciéndote con sus dones.
El sumo sacerdote, Joaquín, y los Ancianos del pueblo de Israel que habitaban en Jerusalén vinieron para contemplar los beneficios con que el Dios había colmado a Israel, y también para ver a Judit y saludarla. Al verla, todos a una, la elogiaron y le dijeron:
¡Tú eres la gloria de Jerusalén,
el gran orgullo de Israel,
el insigne honor de nuestra raza!
¡Que el Señor Todopoderoso te bendiga para siempre!
Y todo el pueblo dijo: ¡Amén!


Salmo responsorial
Jdt 16, 13-17

Ant: ¡Alabado sea Dios, el Señor!

Cantaré a mi Dios un canto nuevo:
Señor, Tú eres grande y glorioso,
admirable por tu poder e invencible. Ant.

Que te sirvan todas las criaturas,
pues Tú lo dijiste y fueron hechas,
enviaste tu Espíritu y Él las formó. Ant

Las montañas y las aguas se sacudirán desde sus cimientos,
las rocas se derretirán como cera en tu presencia,
pero Tú siempre te muestras propicio
con aquéllos que te temen. Ant.

Poco vale un sacrificio de aroma agradable
y menos aún toda la grasa ofrecida en holocausto.
Pero el que teme al Señor será grande para siempre. Ant.


Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a Timoteo

2, 1-8

Querido hijo:
Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y tranquilidad, llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, hombre Él también, que se entregó a sí mismo para rescatar a todos. Este es el testimonio que Él dio a su debido tiempo, y del cual fui constituido heraldo y apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe. Digo la verdad y no miento.
Por lo tanto, quiero que los hombres oren constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones.
R./ Te alabamos, Señor.

Aleluya

Aleluya
¿Bendita eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre!
Aleluya

+ Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan
19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la Madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la recibió como suya.
Palabra del Señor

O bien:

+ Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan
2,1-11

En aquel tiempo, se celebraron unas bodas en Caná de Galilea.
La madre de Jesús se hallaba allí. También fue invitado a las bodas Jesús con sus discípulos. El vino se acabó y la madre de Jesús le dijo:
No tienen vino.
Jesús respondió:
Mujer: ¡cómo me pides eso…! Aún no ha llegado mi hora.
Su madre dijo a los sirvientes:
-Haced todo lo que él les diga.
Había allí seis tinajas de las que sirven para los ritos de la purificación de los judíos, de unos cien litros de capacidad cada una. Jesús indico a los sirvientes:
Llenad de agua estas tinajas.
Y las llenaron hasta el borde.
- Sacad ahora, les dijo, y llevadlo al mayordomo para que lo pruebe.
Y ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua cambiada en vino, sin saber de dónde lo habían sacado; los sirvientes, sí que lo sabían, pues habían sacado el agua. Llamó al esposo y le dijo:
- Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando todos han bebido bastante, se sirve un vino inferior; pero tú has dejado el mejor vino para el final.
Este fue el principio de las señales milagrosas que hizo Jesús. Lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Palabra del Señor


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16 de Julio
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, MADRE Y REINA DE CHILE

Memoria

Pueden escogerse las lecturas de la Solemnidad, leccionario dominical, pág. 933

ANTIFONA DE ENTRADA
Con gran alegría en el Señor,
celebramos todos la solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, Madre y Reina de Chile, en la que se alegran también los Ángeles, alabando al Hijo de Dios.

No se dice Gloria

ORACION COLECTA

Dios omnipotente,
estos hijos tuyos nos alegramos
de tener como Protectora a la Santísima Virgen del Carmen,
Madre y Reina de esta Patria nuestra
Concédenos, por su materna intercesión;
la concordia y la justicia,
y sus frutos de verdadera paz y prosperidad.
Por nuestro Señor Jesucristo.

No se dice Credo

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los frutos de nuestra tierra y del trabajo de este pueblo que se acoge a la protección de la Madre de tu Hijo, la Virgen del Carmen;
haz que la ofrenda de estos dones,
por la intercesión de nuestra Protectora,
nos una más y más en el ministerio de Cristo, tu Hijo y nuestro Redentor,
que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
Se dice el prefacio II de la Sma. Virgen María.

ANTIFONA DE COMUNION
Santísima Virgen Maria, Reina del mundo,
tú que diste a luz a Cristo, Señor y Salvador de todos,
intercede por nuestra paz y nuestra salvación.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Hemos recibido, Señor, en esta celebración
de la Virgen del Carmen,
la Palabra y el Cuerpo de tu Hijo,
concédenos, con estos auxilios
y con la protección de Maria,
alcanzar en la gloria de tu Reino
la alegría de la perfecta unidad.
Por Jesucristo nuestro Señor.


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NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, MADRE Y REINA DE CHILE
SOLEMNIDAD

Las lecturas se toman del leccionario dominical, pág. 933

ANTIFONA DE ENTRADA
Con gran alegría en el Señor,
celebramos todos la solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, Madre y Reina de Chile, en la que se alegran también los Ángeles, alabando al Hijo de Dios.

Se dice Gloria

ORACION COLECTA

Dios omnipotente,
estos hijos tuyos nos alegramos
de tener como Protectora a la Santísima Virgen del Carmen,
Madre y Reina de esta Patria nuestra
Concédenos, por su materna intercesión;
la concordia y la justicia,
y sus frutos de verdadera paz y prosperidad.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los frutos de nuestra tierra y del trabajo de este pueblo que se acoge a la protección de la Madre de tu Hijo, la Virgen del Carmen;
haz que la ofrenda de estos dones,
por la intercesión de nuestra Protectora,
nos una más y más en el ministerio de Cristo, tu Hijo y nuestro Redentor,
que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
Se dice el prefacio II de la Sma. Virgen María.

ANTIFONA DE COMUNION
Santísima Virgen Maria, Reina del mundo,
tú que diste a luz a Cristo, Señor y Salvador de todos,
intercede por nuestra paz y nuestra salvación.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Hemos recibido, Señor, en esta celebración
de la Virgen del Carmen,
la Palabra y el Cuerpo de tu Hijo,
concédenos, con estos auxilios
y con la protección de Maria,
alcanzar en la gloria de tu Reino
la alegría de la perfecta unidad.
Por Jesucristo nuestro Señor.


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Don Pedro de Valdivia inicia su viaje hacia Chile, el sur ignoto, desde El Cuzco. El conquistador fue enviado a esta difícil misión desde la catedral cuzqueña. En ese momento, don Pedro anunció públicamente un doble propósito. La primera ciudad que iba a fundar, tendría por nombre el del Apóstol Santiago. Prometió, además, que la primera catedral sería consagrada en patrocinio a la Santísima Virgen María en su misterio de la Asunción. Al tirar los cordeles, aquí en el valle del Mapocho, se dibujaría la Plaza Mayor. En este borde del lado del mar, desde el cual se divisaba bien la cordillera, marcó efectivamente el solar necesario para la futura iglesia catedralicia dedicada a la Asunción de la Virgen y para este templo del Sagrario, la primera parroquia de Chile. El evangelio de Jesús, tal como impregnó la fe de los pueblos hispanos, fue siempre un catolicismo honda y cálidamente mariano. Esa vertiente regó, desde el primer instante, este lugar que hoy nos recibe tan festivo, en el esplendor de esta iglesia restaurada con afecto filial y delicado arte.
Bajo la presidencia del Cardenal Arzobispo, Su Eminencia Francisco Javier Errázuriz Ossa, el Pueblo de Dios que representamos, ha entronizado la venerada imagen de Nuestra Señora del Carmen. Desde temprano en el siglo XIX, exactamente hace 176 años, es ella un signo privilegiado de la intercesión maternal de María por esta ciudad capital y por la patria entera.
María del Carmen fue tomando posesión progresiva de nuestros paisajes. Los nombres de sus santuarios carmelitanos son una letanía de misericordia vigente en el corazón de nuestro pueblo. La Tirana del Tamarugal, el Carmen de los indios huarpes en Ñuñoa, el Carmen Alto al pie del Huelén, el Carmen de Colhué a orillas del Biobio, el Carmen de Ropocura en las riberas del Cautín, el Santuario Nacional de Maipú en el lugar donde se decidió nuestra libertad.
En el mapa carmelitano de la ciudad de Santiago, tendrá un ámbito históricamente muy significativo en la espléndida Basílica del Salvador, donde fue entronizada la imagen que hoy nos convoca. Desde 1892, se anudó allí, una y otra vez, la historia de amor entre Chile y María. La clara mañana del 19 de diciembre de 1926, salió del Salvador llevada en los brazos del cariño popular hacia la elipse del Parque Cousiño. Ante una inmensa multitud, el Legado Pontificio, don Benedicto Aloisi Masella, allí la coronó solemnemente. Año tras año, siempre en primavera, esta representación de Nuestra Señora del Carmen ha recorrido las calles centrales. Así fue venerada de generación en generación. Los santiaguinos aprendían en esas procesiones a quererla y, desde niños, se introducían en el río vigoroso de la tradición mariana. Así lo vivieron, con toda evidencia, Santa Teresa de Jesús de los Andes y el beato Alberto Hurtado a cuya canonización nos preparamos.
Hoy, 16 de julio del 2004, se cierra el círculo del tiempo y del sentido. Esta imagen de gracia, en la que tanta gesta, tanto silencio, tanto ardor de plegaria se acumula y resplandece, hoy llega al paraje de la primera parroquia, de los primeros instantes de la fe cristiana en Chile. Este será su trono. Aquí estará escuchando las oraciones del sufrimiento y del anhelo esperanzado. Aquí sonreirá cada vez que un niño la mire. Aquí levantará al caído. Desde aquí, en el corazón de la Capital de nuestra loca geografía, ella bendecirá a quienes luchan por el bien común, a quienes construyen paz en la justicia y la verdad, a quienes son solidarios con los pobres y excluidos. Aquí alentará la esforzada voluntad de la gente joven que camina con Cristo.
Por eso nos dirigimos a ella de corazón: Así como en Caná dile a tu hijo Jesús que convierta nuestra agua insípida en el vino de la genuina alegría. Dile que nuestra convivencia se debilita y la responsabilidad mutua es frágil. Virgen del Carmelo, Patrona de Chile, siempre con Jesús en los brazos, toma hoy posesión de este sitial que te pertenece como Soberana, porque así lo quiso el Dios Trinidad, porque tu fuiste fiel a Cristo en su misterio de muerte y resurrección, porque Chile libremente te escogió como Estrella de su bandera, Guía, Educadora, Amparo, Madre y Reina.
Siguiendo firme tradición, junto a las catedrales de Latinoamérica se construyeron templos con el nombre de “El Sagrario”. Con esta palabra se indicó que estas iglesias significan para la vida diocesana un centro de vida eucarística. Todo el templo debía ser como un gran tabernáculo, donde Jesús se ofreciera en el sacrificio pascual de la santa misa como Pan de Vida, y se quedara entre sus discípulos como el siempre Emanuel, el Dios con nosotros. Desde hoy, aquí en la Plaza Mayor, este Sagrario de la gran ciudad, comienza a tener una creciente función pastoral como de un santuario carmelitano. Desde hoy podemos entender el nombre histórico de este templo en una significativa referencia al íntimo misterio de María. Ella, la joven virgen consagrada de Nazaret fue constituida en la viviente Arca de la Nueva Alianza. Desde el primer instante, al dar su sí al requerimiento de Dios trasmitido por el arcángel Gabriel, ella se transformó en Madre y Sagrario vivo del Verbo encarnado. Desde ese instante de elección y respuesta, cuando ella caminaba por Galilea, Jesús estaba dando esos mismos pasos. Cuando ella acogía a José, Jesús lo acogía. Cuando ella oraba, en sus palabras estaba pulsando el latido inicial del Dios hecho hombre. En el tiempo de la peregrinación, la Iglesia está llamada, como otra María, a ser el Sagrario de Cristo en medio de los pueblos. Hoy, 16 de julio del 2004, se cierra un ciclo y se abre otro más hermoso y más dinámico. La dimensión mariana de la Eucaristía y la dimensión eucarística de nuestro marianismo católico son, desde hoy aún más, prenda y promesa de gracia para la Iglesia que peregrina en Santiago de Chile.
La sabia conducción del pontificado de Juan Pablo II está señalando una meta desafiante a la Iglesia universal. Para el Santo Padre el despertar de la fe que significó el Año Santo 2000, si queremos que de fruto permanente, debe enlazarse en torno a núcleos neurálgicos. En este contexto, él nos ha impulsado a valorar la centralidad de la Eucaristía dominical; y a revitalizar toda la devoción eucarística de la Iglesia. Para este efecto, él nos entregó primero su hermosa encíclica “Ecclesia de Eucaristía”; y en la última Fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, convocó a todo un año eucarístico. Se iniciará el próximo mes de octubre y durará hasta el Sínodo de los obispos en octubre del 2005. Ese encuentro episcopal tendrá, a su vez, la Eucaristía como tema propio. Esta suma de impulsos pontificios, constituyen un fortísimo signo de los tiempos eclesiales y da un entorno profético a esta entronización de la imagen del Carmen. Podemos decir que la coincidencia temporal de ambos acontecimientos, apunta a redescubrir la interacción pastoral entre la devoción eucarística y la piedad mariana. La Santísima Virgen en el decir del Santo Padre es “el primer Tabernáculo de la historia... es la Mujer Eucarística” ( Ecclesia de la Eucaristía cap. 6, 55c y 53 c). Nosotros podemos modular también esa convergencia diciendo: María del Carmen es María Sagrario. Siguiendo la reciente enseñanza pontificia exclamamos: ¡Reina de Chile, María Sagrario, este sitial de paz te pertenece!
La mariología es una cristología aplicada y la amplitud de la acción de María tiene las dimensiones de toda la acción salvadora de Jesús. Cristo, Rey de todo el universo y Señor de la historia, le da a María un poder de intercesión en esos mismos ámbitos. En el célebre discurso de Paulo VI, en la clausura de la tercera etapa del Concilio Vaticano II, sobre María como Madre de la Iglesia, el Pontífice dijo: “De esta forma, también Nos pretendemos confiar a los cuidados de la Madre celestial toda la familia humana, con sus problemas y afanes, con sus legítimas aspiraciones y ardientes esperanzas” (Discurso 21/XI/64). El título de Reina de Chile se inscribe en ese extenso horizonte de la fe. Cuando hoy y aquí le ofrecemos el trono de este templo en la Plaza de Armas de Santiago, nos avala la fe de la Iglesia universal y la tradición viva de la patria.
No es momento para recordar los hitos de ese largo itinerario de amor y confianza. Baste decir que las palabras del insigne historiador de los inicios, el padre Diego Rosales, son exactas cuando afirma: “Desde los principios de la fundación del Reino de Chile mostró siempre la Soberana Reina del cielo que le tomaba debajo de su protección y amparo..” (Historia General del Reino de Chile, Flandes Indiano. Editorial Universitaria, Santiago, 1969, p.73) Creemos que desde este 16 de julio, Ella tendrá aquí un nuevo Caná de su intercesión y un centro de irradiación poderosa hacia los destinos de la Nación chilena. Cuidará por nuestro seguimiento de Jesús. Suplicará por nuestros obispos, por los sacerdotes y consagrados. Iluminará a los gobernantes, a los legisladores y a los jueces, a todos los constructores de la sociedad, a los artistas y a los educadores, a cuantos se entregan a servir solidariamente a sus hermanos. Ella protegerá a nuestros hombres de armas y a cuantos vigilan por el bienestar y la seguridad de nuestro pueblo. Cuidará por la familias, por los esposos y los hijos. Pedirá por los pobres y los hombres de trabajo. Así lo hizo siempre y estamos ciertos que lo continuará haciendo con solicitud de Madre.
Tenemos sí, en esta Fiesta del Carmen del 2004, una intención particular para confiarle a Ella. Queremos pedirle que cuide de la patria en una hora de globalización de las culturas. En su agitado tiempo, San Ambrosio imploraba: “Viva en cada uno el espíritu de María... reine en cada uno el alma de María” (San Ambrosio, Exposición sobre Lucas 2,26: PL 15,1642.) Nosotros decimos: “Viva en Chile el espíritu de María ...reine en Chile el alma de María”.
En fidelidad a tu espíritu, Reina del cielo, pide al Padre que venga a nosotros el Reino de los hijos y hermanos, en el que cada hombre es único, irremplazable. Suplícale que no nos deje caer en la tentación de manipular el origen y la dignidad de cada vida humana. Que venga a nosotros el Reino del amor hermoso, puro y casto. Que el Padre no nos deje caer en la tentación de rebajar la nobleza del cuerpo de la mujer y del varón, de desvirtuar la entrega fecunda de la relación entre los esposos. En fidelidad a tu espíritu, María, enséñanos a cada uno a respetar la propia intimidad y la historia personal de cada habitante de esta tierra. Líbranos del exhibicionismo sin decoro. Llénanos de tu alma, enséñanos, Señora del Carmen, a buscar en todo la verdad, a ser objetivos, realistas y veraces en nuestro hablar. Enséñanos a proclamar la verdad sin miedo y a construir sobre ella nuestra historia. Guía a los jóvenes a la auténtica plenitud de vida. Enseña, en tu espíritu, a los esposos a mantener lozano el sí de su amor y a luchar por él. Enséñanos a todos a liberarnos de rencores y envidias. Llénanos de tu alma, enséñanos a pedir, a ofrecer y a recibir perdón. Muéstranos a los pobres de Chile, como predilectos de Cristo. Señálanos los caminos prácticos de una fraternidad generosa con los débiles y sufrientes.
En fidelidad a tu propia alma, llena del Dios vivo, pide el don de la santidad para nuestros pastores, los consagrados y todos los fieles laicos. Pide para los dirigentes de la sociedad el don de servir desinteresadamente a sus hermanos y de encontrar sendas nuevas que ofrezcan trabajo y espacios de desarrollo para todos. Cólmanos de tu espíritu y de tu alma. Pide para que las diversas generaciones se respeten, se acompañen, se quieran y se complementen mutuamente.


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NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
Patrona de Chile

Solemnidad

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I vísperas
HIMNO


Salve, del mar Estrella,
salve, Madre sagrada
de Dios y siempre virgen,
puerta del cielo santa.

Tomando de Gabriel
el “Ave”, Virgen alma,
mudando el nombre de Eva,
paces divinas trata.

La vista restituye,
las cadenas desata,
todos los males quita,
todos los bienes causa.

Muéstrate madre, y llegue
por ti nuestra esperanza
a quién, por darnos vida,
nació de tus entrañas.

Entre todas piadosa,
Virgen, en nuestras almas,
libres de culpa, infunde
virtud humilde y casta.

Vida nos presta pura,
camino firme allana,
que quien a Jesús llega
eterno gozo alcanza.

Al Padre, al Hijo, al Santo
Espíritu alabanzas;
una a los tres les demos,
y siempre eternas gracias. Amén.

SALMODIA

Ant. 1: Se le dio la gloria del Líbano, la hermosura del Carmelo y del Sarón, aleluya.

Los salmos y el cántico se toman del Común de la Santísima Virgen María. p. 1572

Ant. 2: La Madre de Dios nos revistió con vestido de salvación y con el manto de justicia nos cubrió, aleluya.

Ant. 3: Eres bendita por el Señor, porque por ti nos fue dado el fruto de la vida.

RESPONSO BREVE

V/. Extendió la nube para protegernos y la columna de fuego para darnos luz.
R/. Extendió la nube para protegernos y la columna de fuego para darnos luz.

V/. Reina y hermosura del Carmelo, nos diste una prenda de tu protección.
R/. Y la columna de fuego para darnos luz.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Extendió la nube para protegernos y la columna de fuego para darnos luz.

CANTICO EVANGELICO

Ant.:
Tu cabeza es como el Carmelo y los cabellos de tu cabeza, como los flecos purpúreos de un manto real, aleluya.

PRECES
Padre de los cielos, recibe la voz de nuestra alabanza y bendición, que en honor de la Virgen María y Reina del Carmelo ofrecemos;

Por su intercesión, escúchanos.

Tú que llenaste su alma de la gracia,
dirige nuestra vida para alcanzar la justicia y santidad verdadera.

Tú que asociaste a la Virgen María a las grandes gestas de nuestra historia,
líbranos de los desenfrenos de las pasiones que engendran tiranías, odios,
lujurias y avaricia.

Tú que asociaste a la Virgen a la dolorosa Pasión de tu Hijo,
líbranos por su intercesión de los terremotos, incendios, inundaciones,
sequías y epidemias.

Tú que llenaste a la Virgen de la prudencia y de la sabiduría de los santos,
guía e ilumina a nuestra Iglesia apartándola de la herejía y del cisma;
a nuestros gobernantes y a las instituciones de nuestra nación, llénalas
de fortaleza, discreción y amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que glorificaste a la Virgen en su admirable Asunción,
concede a nuestros difuntos el descanso y la resurrección de entre los
muertos. Confiando en el Señor, que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes a nuestra patria: Padre nuestro.

ORACIÓN

Dios omnipotente, estos hijos tuyos nos alegramos de tener como Protectora a la Santísima Virgen del Carmen, Made y Reina de esta Patria nuestra; concédenos por su materna intercesión, la concordia y la justicia, y sus frutos de verdadera paz y prosperidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

Invitatorio
Ant.: Al Señor de la gloria, admirable en la nube del Carmelo, venid a adorarlo.

A continuación se dice el salmo invitatorio, pp. 637.

Oficio de lectura
El himno, las antífonas y los salmos se toman del Común de la Santísima Virgen María, p. 1578.

V. Extendió la nube para protegernos.
R. Y la columna de fuego para darnos luz.

PRIMERA LECTURA


Del Cantar de los Cantares 2, 1Ob-14; 4, 1.4.7.11;
7, 11-13; 8, 5-7


EL ESPOSO EN BUSCA DE LA ESPOSA

Levántate, compañera mía, hermosa mía y ven por acá. Porque, mira, ya ha pasado el invierno, y las lluvias han cesado y se han ido. Han aparecido las flores en la tierra, ha llegado el tiempo de las canciones, se oye el arrullo de la tórtola en nuestra tierra. Las higueras echan sus brotes y las viñas nuevas exhalan su olor. Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven. Paloma mía que te escondes en las grietas de las rocas en apartados riscos, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz, porque tu voz es dulce y amoroso tu semblante.

¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! Tus ojos son como palomas detrás de tu velo. Tu cuello es como la torre de David, edificada como fortaleza, de ella cuelgan mil escudos, todos escudos de valientes. Eres toda hermosura, amada mía, en ti no hay ningún defecto. Los labios de mi novia destilan pura miel, debajo de tu lengua se encuentran leche y miel, y la fragancia de tus vestidos es la de los bosques del Líbano.

- Yo soy para mi amado y su deseo tiende hacia mí. Amado mío, ven, salgamos al campo. Pasaremos la noche en los pueblos. De mañana iremos a las viñas; veremos si las parras están brotadas, si se abren las flores y si florecen los granados. Allí te entregaré todo mi amor.

- ¿Quién es ésta que sube del desierto, apoyada en su amado?

- Debajo del manzano te desperté allí mismo donde te concibió tu madre, donde te concibió la que te dio a luz. Grábame como un tatuaje sobre tu corazón, como un tatuaje sobre tu brazo. Porque es fuerte el amor como la muerte y la pasión, tenaz como el infierno. Sus flechas son dardos de fuego como llama divina. No apagarán el amor ni lo ahogarán océanos y ríos. Si alguien lo quisiera comprar con todo lo que posee, sólo conseguiría desprecio.

RESPONSORIO BREVE

V. Que baje como lluvia sobre el césped. *Que la gloria de Dios llene la tierra.
R. Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos; ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos.
V. Que la gloria de Dios llene la tierra.

SEGUNDA LECTURA

FUNDAMENTOS DE LA DEVOCIÓN DE CHILE A LA VIRGEN DEL CARMEN


El pueblo chileno, a través de toda su historia, se ha distinguido siempre por una devoción singular a la Madre del Señor, bajo la advocación de Virgen María del Carmen. Así, los primeros expedicionarios y descubridores de estas regiones australes de nuestro continente, junto con aportar a ellas el progreso de la civilización, les fueron infundiendo el amor a la Madre de Dios, cual fundamento espiritual de esta nueva nación cristiana, hija de una madre patria muy amante de Nuestra Señora.

Luego, los grandes próceres de la patria, pusieron su magna empresa en manos de María y a Ella consagraron sus esfuerzos al servicio de la república naciente; y el propio Padre de la patria se obligó, con un célebre juramento, a erigir un templo a la Reina del Carmelo en el lugar mismo en que la victoria de las fuerzas patriotas confirmara la independencia de la nación, proclamada pocos años antes. Y si los laicos, en las difíciles circunstancias de la pacificación colonial y del posterior desarrollo cívico, fueron ejemplo de fe, los misioneros religiosos, los obispos y su clero, de profunda piedad mariana, supieron encender y cultivar en las agrupaciones de nativos, en los colonizadores y en los patriotas, la llama del amor a María. Por eso el pueblo cristiano ha venerado siempre devotísimas imágenes de la Virgen del Carmen; lleva con fe el escapulario carmelitano, cargando así, a manera de escudo espiritual, un simbólico pedacito del traje de la Madre; recita el Rosario, frecuentemente en familia; celebra con piedad fiestas de María como su Maternidad Divina, su gloriosa Asunción, la solemnidad del Carmen y especialmente su Inmaculada Concepción, bella y devota corona del solemne y popular Mes de María, en que la Virgen conduce suavemente a sus hijos, aún a muchos alejados, a renovar sus fervor en el cumplimiento de sus deberes cristianos.

Testimonios de esta piedad mariana son también la Columna del Carmen levantada por fieles chilenos en el propio monte Carmelo de Tierra Santa, donde tuvo origen y recibió su nombre esta devoción y los innumerables santuarios de Marías en sus múltiples advocaciones, extendidos por todo el territorio nacional.

El año 1923, el Sumo Pontífice Pío XI, conocedor de tanta piedad y acogiendo paternalmente la petición de todos los obispos de Chile, declaró y constituyó soberana y principal Protectora de la república de Chile a la santísima Virgen María del Carmen; y el 19 de diciembre de 1926, por medio de su Delegado, el Nuncio Apostólico, coronó con hermosas coronas la imagen de nuestra Madre y de su Divino Niño, que se venera en la Parroquia del Salvador. El Padre Santo encargó a su representante, lo hiciera “como por sus propias manos” de Padre de la Cristiandad, suplicando así a la Virgen: “ya que Ella en el pasado cuidó siempre con su patrocinio a la República, de igual modo en el futuro la proteja con su amor maternal, concediéndole la abundancia de todos los bienes”.

En Maipú, nombre unido a las gestas de la independencia nacional y cerca del antiguo templo votivo de los Padres de la Patria, se ha levantado, en esto últimos años, otro grandioso y notable en su esbelta magnitud, con el esfuerzo y aporte de toda la ciudadanía, de la iglesia y del Gobierno de la Nación. A este bello monumento de acción de gracias de la Patria al Señor por los beneficios que le ha dispensado por manos de su Madre, podrán seguir acudiendo desde todos los confines, las multitudes de peregrinos de ahora y de las generaciones futuras, para impetrar siempre nuevas bendiciones, favores y protección de su Madre y Reina, la Virgen del Carmen.

RESPONSORIO BREVE


V/. Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios: * Escucha las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades.
R/. Y líbranos de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita.
V/. Escucha las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades.

Después del segundo responsorio, se dice el himno Señor, Dios eterno. p. 644.


Oración
Dios omnipotente, estos hijos tuyos nos alegramos de tener como Protectora a la Santísima Virgen del Carmen, Made y Reina de esta Patria nuestra; concédenos por su materna intercesión, la concordia y la justicia, y sus frutos de verdadera paz y prosperidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

laudes

HIMNO

María, tu hijo de Belén y del Calvario,
el que ahora te envuelve con su sol resucitado,
es Primogénito y Cabeza de toda criatura,
a Él todo el orbe como a su Rey saluda.

El Hijo que en Nazaret habitó en tu seno,
es el Señor de la Historia de los pueblos,
Él les conduce por nocturnas claridades,
hacia la casa gloriosa de su Padre.

El Hijo que naciendo de ti, recibió patria,
quiso confiarte a Chile en su alborada;
Virgen del Carmen, María Libertadora,
guías los tiempos de nuestra historia.

Carmen de los valientes y Reina de los dolores,
Carmen de los hogares y Madre de los pobres,
Estrella de Maipú y Carmen del trabajo,
únenos siempre como un pueblo de hermanos.

Ciudades, mares, cielos y campos
alaben en Jesucristo y por el Espíritu Santo,
al Padre misericordioso e infinito,
esperando con gozo el retorno de su Hijo.

SALMODIA

Ant. 1: Yo seré para ella muralla de fuego en torno, y en su interior seré gloria.


Los salmos y el cántico se toman del domingo I del salterio, p. 681.


Ant. 2: Regocíjate, hija de Sión, pues he aquí que yo vengo a morar dentro de ti.

Ant. 3: Queremos ir contigo, porque hemos oído decir que Dios está contigo.

LECTURA BREVE Ct 2, 10-14

Levántate, amada mía, hermosa mía, vente. Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y se han ido. Aparecen las flores en la tierra y el tiempo de las canciones ha llegado, se oye el arrullo de la tórtola en nuestra tierra. ¡Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente! Paloma mía, en las grietas de las rocas, en escarpados escondrijos, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce y gracioso tu semblante.

RESPONSORIO BREVE


V/. El Señor la eligió y la predestinó.
R/. El Señor la eligió y la predestinó.

V/. La hizo morar en su templo santo.
R/. Y la predestinó.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. El Señor la eligió y la predestinó.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.: Todos los que la aman, llénense de alegría por ella; yo voy a hacer correr hacia ella, como un río, la paz.

PRECES

Los que celebramos la gloria de María Virgen, oremos ahora a Dios todopoderoso, al que hizo obras grandes en María y quiso que todas las generaciones la felicitaran, y digámosle:
Por su oración, santifícanos, Señor.

Señor Jesucristo, que nos diste a tu Made como protectora de nuestra nación,
por su oración, santifícanos, Señor

Redentor nuestro, que adornaste a la Virgen María con los dones del Espíritu Santo,
haz de nosotros templos vivos del mismo Espíritu.

Verbo eterno, que iluminaste a tu Santísima Madre con el resplandor y la fuerza de tu palabra,
haz de nosotros un pueblo atento para escucharte.

Rey de reyes, que glorificaste a tu Madre en su Asunción a los cielos,
haz de nosotros un pueblo que en el ir y venir de las cosas de esta vida, no pierda
la esperanza bienaventurada.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Según el mandato del Señor, digamos confiadamente: Padre nuestro.

hora intermedia


Ant. 1: Llamé, y Él me respondió.

Se toman los salmos de la salmodia complementaria según la hora, p. 1231. En lugar de del salmo 121, que se dice en las II Vísperas, puede tomarse el salmo 128, p. 1169.

Ant. 2: El Señor guarda tus entradas y salidas.

Ant. 3: Grande es el Señor nuestro Dios y muy digno de alabanza en la Ciudad de nuestro Dios, en su Monte santo.

V. Reina y hermosura del Carmelo.
R: Nos diste una prenda de tu protección.


II Vísperas

HIMNO

El himno del Común de la Santísima Virgen María, p. 1593.

SALMODIA

Ant. 1: De dónde a mí tanto honor que venga la Madre de mi Señor.
Los salmos y el cántico se toman del Común de la Santísima Virgen María, p. 1594.

Ant. 2: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.

Ant. 3: Bienaventurada tú que has creído: se cumplirá cuanto se te ha dicho de parte del Señor.

LECTURA BREVE Ap 21,1-3

Y vi un cielo y una tierra nueva. Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba desde el cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. Y oí una fuerte voz que decía desde el trono de Dios: ¡Ésta es la morada de Dios con los hombres! Pondrá Dios su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y Dios, el Dios-con-ellos, será su Dios.

RESPONSORIO BREVE


V/. Extendió la nube para protegernos y la columna de fuego para darnos luz.
R/. Extendió la nube para protegernos y la columna de fuego para darnos luz.

V/. Reina y hermosura del Carmelo, nos diste una prenda de tu protección.
R/. Y la columna de fuego para darnos luz.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Extendió la nube para protegernos y la columna de fuego para darnos luz.

CÁNTICO EVANGÉLICO


Ant.: Me gozaré en el Señor, pues me ha vestido con un manto de santidad y de gloria.

PRECES


Padre de los cielos, recibe la voz de nuestra alabanza y bendición, que en honor de la Virgen María y Reina del Carmelo ofrecemos;

Por su intercesión, escúchanos.

Tú que llenaste su alma de la gracia,
dirige nuestra vida para alcanzar la justicia y santidad verdadera.

Tú que asociaste a la Virgen María a las grandes gestas de nuestra historia,
líbranos de los desenfrenos de las pasiones que engendran tiranías, odios,
lujurias y avaricia.

Tú que asociaste a la Virgen a la dolorosa Pasión de tu Hijo,
líbranos por su intercesión de los terremotos, incendios, inundaciones,
sequías y epidemias.

Tú que llenaste a la Virgen de la prudencia y de la sabiduría de los santos,
guía e ilumina a nuestra Iglesia apartándola de la herejía y del cisma;
a nuestros gobernantes y a las instituciones de nuestra nación, llénalas
de fortaleza, discreción y amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Tú que glorificaste a la Virgen en su admirable Asunción,
concede a nuestros difuntos el descanso y la resurrección de entre los
muertos.
Confiando en el Señor, que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes a nuestra patria: Padre nuestro.

ORACIÓN

Dios omnipotente, estos hijos tuyos nos alegramos de tener como Protectora a la Santísima Virgen del Carmen, Made y Reina de esta Patria nuestra; concédenos por su materna intercesión, la concordia y la justicia, y sus frutos de verdadera paz y prosperidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

 


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