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LECTURAS
MISA NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
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| NUESTRA
SEÑORA DEL CARMEN
Madre y Reina de Chile
SOLEMNIDAD
Lectura del libro de Judith
13, 18-20a; 15, 8-10
En aquellos días, el magistrado Ozías
le dijo a Judit:
Que Dios Altísimo te bendiga, hija mía
más que a todas las mujeres de la tierra;
¡Y bendito sea el Señor Dios,
Creador del cielo y de la tierra,
que te ha guiado para cortar la cabeza
del jefe de nuestros enemigos!
Nunca olvidarán los hombres
la confianza que has demostrado,
y siempre recordarán el poder de Dios.
Que Dios te exalte para siempre,
favoreciéndote con sus dones.
El sumo sacerdote, Joaquín, y los Ancianos
del pueblo de Israel que habitaban en Jerusalén
vinieron para contemplar los beneficios con que el
Dios había colmado a Israel, y también
para ver a Judit y saludarla. Al verla, todos a una,
la elogiaron y le dijeron:
¡Tú eres la gloria de Jerusalén,
el gran orgullo de Israel,
el insigne honor de nuestra raza!
¡Que el Señor Todopoderoso te bendiga
para siempre!
Y todo el pueblo dijo: ¡Amén!
Salmo responsorial
Jdt
16, 13-17
Ant: ¡Alabado sea Dios, el Señor!
Cantaré a mi Dios un canto nuevo:
Señor, Tú eres grande y glorioso,
admirable por tu poder e invencible. Ant.
Que te sirvan todas las criaturas,
pues Tú lo dijiste y fueron hechas,
enviaste tu Espíritu y Él las formó.
Ant
Las montañas y las aguas se sacudirán
desde sus cimientos,
las rocas se derretirán como cera en tu presencia,
pero Tú siempre te muestras propicio
con aquéllos que te temen. Ant.
Poco vale un sacrificio de aroma agradable
y menos aún toda la grasa ofrecida en holocausto.
Pero el que teme al Señor será grande
para siempre. Ant.
Lectura de la primera carta del apóstol San
Pablo a Timoteo
2, 1-8
Querido hijo:
Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones,
súplicas y acciones de gracias por todos los
hombres, por los soberanos y por todas las autoridades,
para que podamos disfrutar de paz y tranquilidad,
llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable
a Dios, nuestro Salvador, porque Él quiere
que todos se salven y lleguen al conocimiento de la
verdad. Hay un solo Dios, y un solo mediador entre
Dios y los hombres, Jesucristo, hombre Él también,
que se entregó a sí mismo para rescatar
a todos. Este es el testimonio que Él dio a
su debido tiempo, y del cual fui constituido heraldo
y apóstol para enseñar a los paganos
la verdadera fe. Digo la verdad y no miento.
Por lo tanto, quiero que los hombres oren constantemente,
levantando las manos al cielo con recta intención,
sin arrebatos ni discusiones.
R./
Te alabamos, Señor.
Aleluya
Aleluya
¿Bendita eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre!
Aleluya
+ Evangelio de Nuestro Señor
Jesucristo según San Juan
19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y
la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás,
y María Magdalena. Al ver a la Madre y cerca
de ella al discípulo a quien Él amaba,
Jesús le dijo: “Mujer, ahí tienes
a tu hijo”. Luego dijo al discípulo:
“Ahí tienes a tu madre”. Y desde
aquella hora el discípulo la recibió
como suya.
Palabra del Señor
O bien:
+ Evangelio
de Nuestro Señor Jesucristo según San
Juan
2,1-11
En aquel tiempo, se celebraron unas bodas en Caná
de Galilea.
La madre de Jesús se hallaba allí. También
fue invitado a las bodas Jesús con sus discípulos.
El vino se acabó y la madre de Jesús
le dijo:
No tienen vino.
Jesús respondió:
Mujer: ¡cómo me pides eso…! Aún
no ha llegado mi hora.
Su madre dijo a los sirvientes:
-Haced todo lo que él les diga.
Había allí seis tinajas de las que sirven
para los ritos de la purificación de los judíos,
de unos cien litros de capacidad cada una. Jesús
indico a los sirvientes:
Llenad de agua estas tinajas.
Y las llenaron hasta el borde.
- Sacad ahora, les dijo, y llevadlo al mayordomo para
que lo pruebe.
Y ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua cambiada en vino,
sin saber de dónde lo habían sacado;
los sirvientes, sí que lo sabían, pues
habían sacado el agua. Llamó al esposo
y le dijo:
- Todo el mundo sirve al principio el vino mejor,
y cuando todos han bebido bastante, se sirve un vino
inferior; pero tú has dejado el mejor vino
para el final.
Este fue el principio de las señales milagrosas
que hizo Jesús. Lo hizo en Caná de Galilea.
Así manifestó su gloria y sus discípulos
creyeron en él.
Palabra del Señor

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16
de Julio
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, MADRE Y REINA DE
CHILE
Memoria
Pueden escogerse las lecturas
de la Solemnidad, leccionario dominical, pág.
933
ANTIFONA DE ENTRADA
Con gran alegría en el Señor,
celebramos todos la solemnidad de Nuestra Señora
del Carmen, Madre y Reina de Chile, en la que se
alegran también los Ángeles, alabando
al Hijo de Dios.
No se dice Gloria
ORACION COLECTA
Dios omnipotente,
estos hijos tuyos nos alegramos
de tener como Protectora a la Santísima Virgen
del Carmen,
Madre y Reina de esta Patria nuestra
Concédenos, por su materna intercesión;
la concordia y la justicia,
y sus frutos de verdadera paz y prosperidad.
Por nuestro Señor Jesucristo.
No se dice Credo
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, los frutos de nuestra tierra
y del trabajo de este pueblo que se acoge a la protección
de la Madre de tu Hijo, la Virgen del Carmen;
haz que la ofrenda de estos dones,
por la intercesión de nuestra Protectora,
nos una más y más en el ministerio de
Cristo, tu Hijo y nuestro Redentor,
que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
Se dice el prefacio II de la
Sma. Virgen María.
ANTIFONA
DE COMUNION
Santísima Virgen Maria, Reina del mundo,
tú que diste a luz a Cristo, Señor
y Salvador de todos,
intercede por nuestra paz y nuestra salvación.
ORACION
DESPUES DE LA COMUNION
Hemos recibido, Señor, en esta celebración
de la Virgen del Carmen,
la Palabra y el Cuerpo de tu Hijo,
concédenos, con estos auxilios
y con la protección de Maria,
alcanzar en la gloria de tu Reino
la alegría de la perfecta unidad.
Por Jesucristo nuestro Señor.

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NUESTRA
SEÑORA DEL CARMEN, MADRE Y REINA DE CHILE
SOLEMNIDAD
Las lecturas se toman del leccionario
dominical, pág. 933
ANTIFONA DE ENTRADA
Con gran alegría en el Señor,
celebramos todos la solemnidad de Nuestra Señora
del Carmen, Madre y Reina de Chile, en la que se
alegran también los Ángeles, alabando
al Hijo de Dios.
Se
dice Gloria
ORACION COLECTA
Dios omnipotente,
estos hijos tuyos nos alegramos
de tener como Protectora a la Santísima Virgen
del Carmen,
Madre y Reina de esta Patria nuestra
Concédenos, por su materna intercesión;
la concordia y la justicia,
y sus frutos de verdadera paz y prosperidad.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Se dice Credo
ORACION
SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, los frutos de nuestra tierra
y del trabajo de este pueblo que se acoge a la protección
de la Madre de tu Hijo, la Virgen del Carmen;
haz que la ofrenda de estos dones,
por la intercesión de nuestra Protectora,
nos una más y más en el ministerio de
Cristo, tu Hijo y nuestro Redentor,
que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
Se dice el prefacio II de la
Sma. Virgen María.
ANTIFONA
DE COMUNION
Santísima Virgen Maria, Reina del mundo,
tú que diste a luz a Cristo, Señor
y Salvador de todos,
intercede por nuestra paz y nuestra salvación.
ORACION
DESPUES DE LA COMUNION
Hemos recibido, Señor, en esta celebración
de la Virgen del Carmen,
la Palabra y el Cuerpo de tu Hijo,
concédenos, con estos auxilios
y con la protección de Maria,
alcanzar en la gloria de tu Reino
la alegría de la perfecta unidad.
Por Jesucristo nuestro Señor.

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Don
Pedro de Valdivia inicia su viaje hacia Chile, el
sur ignoto, desde El Cuzco. El conquistador fue
enviado a esta difícil misión desde
la catedral cuzqueña. En ese momento, don
Pedro anunció públicamente un doble
propósito. La primera ciudad que iba a fundar,
tendría por nombre el del Apóstol
Santiago. Prometió, además, que la
primera catedral sería consagrada en patrocinio
a la Santísima Virgen María en su
misterio de la Asunción. Al tirar los cordeles,
aquí en el valle del Mapocho, se dibujaría
la Plaza Mayor. En este borde del lado del mar,
desde el cual se divisaba bien la cordillera, marcó
efectivamente el solar necesario para la futura
iglesia catedralicia dedicada a la Asunción
de la Virgen y para este templo del Sagrario, la
primera parroquia de Chile. El evangelio de Jesús,
tal como impregnó la fe de los pueblos hispanos,
fue siempre un catolicismo honda y cálidamente
mariano. Esa vertiente regó, desde el primer
instante, este lugar que hoy nos recibe tan festivo,
en el esplendor de esta iglesia restaurada con afecto
filial y delicado arte.
Bajo la presidencia del Cardenal Arzobispo, Su Eminencia
Francisco Javier Errázuriz Ossa, el Pueblo
de Dios que representamos, ha entronizado la venerada
imagen de Nuestra Señora del Carmen. Desde
temprano en el siglo XIX, exactamente hace 176 años,
es ella un signo privilegiado de la intercesión
maternal de María por esta ciudad capital
y por la patria entera.
María del Carmen fue tomando posesión
progresiva de nuestros paisajes. Los nombres de
sus santuarios carmelitanos son una letanía
de misericordia vigente en el corazón de
nuestro pueblo. La Tirana del Tamarugal, el Carmen
de los indios huarpes en Ñuñoa, el
Carmen Alto al pie del Huelén, el Carmen
de Colhué a orillas del Biobio, el Carmen
de Ropocura en las riberas del Cautín, el
Santuario Nacional de Maipú en el lugar donde
se decidió nuestra libertad.
En el mapa carmelitano de la ciudad de Santiago,
tendrá un ámbito históricamente
muy significativo en la espléndida Basílica
del Salvador, donde fue entronizada la imagen que
hoy nos convoca. Desde 1892, se anudó allí,
una y otra vez, la historia de amor entre Chile
y María. La clara mañana del 19 de
diciembre de 1926, salió del Salvador llevada
en los brazos del cariño popular hacia la
elipse del Parque Cousiño. Ante una inmensa
multitud, el Legado Pontificio, don Benedicto Aloisi
Masella, allí la coronó solemnemente.
Año tras año, siempre en primavera,
esta representación de Nuestra Señora
del Carmen ha recorrido las calles centrales. Así
fue venerada de generación en generación.
Los santiaguinos aprendían en esas procesiones
a quererla y, desde niños, se introducían
en el río vigoroso de la tradición
mariana. Así lo vivieron, con toda evidencia,
Santa Teresa de Jesús de los Andes y el beato
Alberto Hurtado a cuya canonización nos preparamos.
Hoy, 16 de julio del 2004, se cierra el círculo
del tiempo y del sentido. Esta imagen de gracia,
en la que tanta gesta, tanto silencio, tanto ardor
de plegaria se acumula y resplandece, hoy llega
al paraje de la primera parroquia, de los primeros
instantes de la fe cristiana en Chile. Este será
su trono. Aquí estará escuchando las
oraciones del sufrimiento y del anhelo esperanzado.
Aquí sonreirá cada vez que un niño
la mire. Aquí levantará al caído.
Desde aquí, en el corazón de la Capital
de nuestra loca geografía, ella bendecirá
a quienes luchan por el bien común, a quienes
construyen paz en la justicia y la verdad, a quienes
son solidarios con los pobres y excluidos. Aquí
alentará la esforzada voluntad de la gente
joven que camina con Cristo.
Por eso nos dirigimos a ella de corazón:
Así como en Caná dile a tu hijo Jesús
que convierta nuestra agua insípida en el
vino de la genuina alegría. Dile que nuestra
convivencia se debilita y la responsabilidad mutua
es frágil. Virgen del Carmelo, Patrona de
Chile, siempre con Jesús en los brazos, toma
hoy posesión de este sitial que te pertenece
como Soberana, porque así lo quiso el Dios
Trinidad, porque tu fuiste fiel a Cristo en su misterio
de muerte y resurrección, porque Chile libremente
te escogió como Estrella de su bandera, Guía,
Educadora, Amparo, Madre y Reina.
Siguiendo firme tradición, junto a las catedrales
de Latinoamérica se construyeron templos
con el nombre de “El Sagrario”. Con
esta palabra se indicó que estas iglesias
significan para la vida diocesana un centro de vida
eucarística. Todo el templo debía
ser como un gran tabernáculo, donde Jesús
se ofreciera en el sacrificio pascual de la santa
misa como Pan de Vida, y se quedara entre sus discípulos
como el siempre Emanuel, el Dios con nosotros. Desde
hoy, aquí en la Plaza Mayor, este Sagrario
de la gran ciudad, comienza a tener una creciente
función pastoral como de un santuario carmelitano.
Desde hoy podemos entender el nombre histórico
de este templo en una significativa referencia al
íntimo misterio de María. Ella, la
joven virgen consagrada de Nazaret fue constituida
en la viviente Arca de la Nueva Alianza. Desde el
primer instante, al dar su sí al requerimiento
de Dios trasmitido por el arcángel Gabriel,
ella se transformó en Madre y Sagrario vivo
del Verbo encarnado. Desde ese instante de elección
y respuesta, cuando ella caminaba por Galilea, Jesús
estaba dando esos mismos pasos. Cuando ella acogía
a José, Jesús lo acogía. Cuando
ella oraba, en sus palabras estaba pulsando el latido
inicial del Dios hecho hombre. En el tiempo de la
peregrinación, la Iglesia está llamada,
como otra María, a ser el Sagrario de Cristo
en medio de los pueblos. Hoy, 16 de julio del 2004,
se cierra un ciclo y se abre otro más hermoso
y más dinámico. La dimensión
mariana de la Eucaristía y la dimensión
eucarística de nuestro marianismo católico
son, desde hoy aún más, prenda y promesa
de gracia para la Iglesia que peregrina en Santiago
de Chile.
La sabia conducción del pontificado de Juan
Pablo II está señalando una meta desafiante
a la Iglesia universal. Para el Santo Padre el despertar
de la fe que significó el Año Santo
2000, si queremos que de fruto permanente, debe
enlazarse en torno a núcleos neurálgicos.
En este contexto, él nos ha impulsado a valorar
la centralidad de la Eucaristía dominical;
y a revitalizar toda la devoción eucarística
de la Iglesia. Para este efecto, él nos entregó
primero su hermosa encíclica “Ecclesia
de Eucaristía”; y en la última
Fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, convocó
a todo un año eucarístico. Se iniciará
el próximo mes de octubre y durará
hasta el Sínodo de los obispos en octubre
del 2005. Ese encuentro episcopal tendrá,
a su vez, la Eucaristía como tema propio.
Esta suma de impulsos pontificios, constituyen un
fortísimo signo de los tiempos eclesiales
y da un entorno profético a esta entronización
de la imagen del Carmen. Podemos decir que la coincidencia
temporal de ambos acontecimientos, apunta a redescubrir
la interacción pastoral entre la devoción
eucarística y la piedad mariana. La Santísima
Virgen en el decir del Santo Padre es “el
primer Tabernáculo de la historia... es la
Mujer Eucarística” ( Ecclesia de la
Eucaristía cap. 6, 55c y 53 c). Nosotros
podemos modular también esa convergencia
diciendo: María del Carmen es María
Sagrario. Siguiendo la reciente enseñanza
pontificia exclamamos: ¡Reina de Chile, María
Sagrario, este sitial de paz te pertenece!
La mariología es una cristología aplicada
y la amplitud de la acción de María
tiene las dimensiones de toda la acción salvadora
de Jesús. Cristo, Rey de todo el universo
y Señor de la historia, le da a María
un poder de intercesión en esos mismos ámbitos.
En el célebre discurso de Paulo VI, en la
clausura de la tercera etapa del Concilio Vaticano
II, sobre María como Madre de la Iglesia,
el Pontífice dijo: “De esta forma,
también Nos pretendemos confiar a los cuidados
de la Madre celestial toda la familia humana, con
sus problemas y afanes, con sus legítimas
aspiraciones y ardientes esperanzas” (Discurso
21/XI/64). El título de Reina de Chile se
inscribe en ese extenso horizonte de la fe. Cuando
hoy y aquí le ofrecemos el trono de este
templo en la Plaza de Armas de Santiago, nos avala
la fe de la Iglesia universal y la tradición
viva de la patria.
No es momento para recordar los hitos de ese largo
itinerario de amor y confianza. Baste decir que
las palabras del insigne historiador de los inicios,
el padre Diego Rosales, son exactas cuando afirma:
“Desde los principios de la fundación
del Reino de Chile mostró siempre la Soberana
Reina del cielo que le tomaba debajo de su protección
y amparo..” (Historia General del Reino de
Chile, Flandes Indiano. Editorial Universitaria,
Santiago, 1969, p.73) Creemos que desde este 16
de julio, Ella tendrá aquí un nuevo
Caná de su intercesión y un centro
de irradiación poderosa hacia los destinos
de la Nación chilena. Cuidará por
nuestro seguimiento de Jesús. Suplicará
por nuestros obispos, por los sacerdotes y consagrados.
Iluminará a los gobernantes, a los legisladores
y a los jueces, a todos los constructores de la
sociedad, a los artistas y a los educadores, a cuantos
se entregan a servir solidariamente a sus hermanos.
Ella protegerá a nuestros hombres de armas
y a cuantos vigilan por el bienestar y la seguridad
de nuestro pueblo. Cuidará por la familias,
por los esposos y los hijos. Pedirá por los
pobres y los hombres de trabajo. Así lo hizo
siempre y estamos ciertos que lo continuará
haciendo con solicitud de Madre.
Tenemos sí, en esta Fiesta del Carmen del
2004, una intención particular para confiarle
a Ella. Queremos pedirle que cuide de la patria
en una hora de globalización de las culturas.
En su agitado tiempo, San Ambrosio imploraba: “Viva
en cada uno el espíritu de María...
reine en cada uno el alma de María”
(San Ambrosio, Exposición sobre Lucas 2,26:
PL 15,1642.) Nosotros decimos: “Viva en Chile
el espíritu de María ...reine en Chile
el alma de María”.
En fidelidad a tu espíritu, Reina del cielo,
pide al Padre que venga a nosotros el Reino de los
hijos y hermanos, en el que cada hombre es único,
irremplazable. Suplícale que no nos deje
caer en la tentación de manipular el origen
y la dignidad de cada vida humana. Que venga a nosotros
el Reino del amor hermoso, puro y casto. Que el
Padre no nos deje caer en la tentación de
rebajar la nobleza del cuerpo de la mujer y del
varón, de desvirtuar la entrega fecunda de
la relación entre los esposos. En fidelidad
a tu espíritu, María, enséñanos
a cada uno a respetar la propia intimidad y la historia
personal de cada habitante de esta tierra. Líbranos
del exhibicionismo sin decoro. Llénanos de
tu alma, enséñanos, Señora
del Carmen, a buscar en todo la verdad, a ser objetivos,
realistas y veraces en nuestro hablar. Enséñanos
a proclamar la verdad sin miedo y a construir sobre
ella nuestra historia. Guía a los jóvenes
a la auténtica plenitud de vida. Enseña,
en tu espíritu, a los esposos a mantener
lozano el sí de su amor y a luchar por él.
Enséñanos a todos a liberarnos de
rencores y envidias. Llénanos de tu alma,
enséñanos a pedir, a ofrecer y a recibir
perdón. Muéstranos a los pobres de
Chile, como predilectos de Cristo. Señálanos
los caminos prácticos de una fraternidad
generosa con los débiles y sufrientes.
En fidelidad a tu propia alma, llena del Dios vivo,
pide el don de la santidad para nuestros pastores,
los consagrados y todos los fieles laicos. Pide
para los dirigentes de la sociedad el don de servir
desinteresadamente a sus hermanos y de encontrar
sendas nuevas que ofrezcan trabajo y espacios de
desarrollo para todos. Cólmanos de tu espíritu
y de tu alma. Pide para que las diversas generaciones
se respeten, se acompañen, se quieran y se
complementen mutuamente.

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NUESTRA
SEÑORA DEL CARMEN
Patrona de Chile
Solemnidad
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I
vísperas
HIMNO
Salve, del mar Estrella,
salve, Madre sagrada
de Dios y siempre virgen,
puerta del cielo santa.
Tomando de Gabriel
el “Ave”, Virgen alma,
mudando el nombre de Eva,
paces divinas trata.
La vista restituye,
las cadenas desata,
todos los males quita,
todos los bienes causa.
Muéstrate madre, y llegue
por ti nuestra esperanza
a quién, por darnos vida,
nació de tus entrañas.
Entre todas piadosa,
Virgen, en nuestras almas,
libres de culpa, infunde
virtud humilde y casta.
Vida nos presta pura,
camino firme allana,
que quien a Jesús llega
eterno gozo alcanza.
Al Padre, al Hijo, al Santo
Espíritu alabanzas;
una a los tres les demos,
y siempre eternas gracias. Amén.
SALMODIA
Ant. 1: Se le dio la
gloria del Líbano, la hermosura del Carmelo
y del Sarón, aleluya.
Los salmos y el cántico
se toman del Común de la Santísima Virgen
María. p. 1572
Ant. 2: La Madre de Dios
nos revistió con vestido de salvación
y con el manto de justicia nos cubrió, aleluya.
Ant. 3: Eres bendita
por el Señor, porque por ti nos fue dado el
fruto de la vida.
RESPONSO BREVE
V/. Extendió la
nube para protegernos y la columna de fuego para darnos
luz.
R/. Extendió la
nube para protegernos y la columna de fuego para darnos
luz.
V/. Reina y hermosura
del Carmelo, nos diste una prenda de tu protección.
R/. Y la columna de fuego
para darnos luz.
V/. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Extendió la
nube para protegernos y la columna de fuego para darnos
luz.
CANTICO EVANGELICO
Ant.: Tu cabeza es como el Carmelo y los cabellos
de tu cabeza, como los flecos purpúreos de
un manto real, aleluya.
PRECES
Padre de los cielos, recibe la voz de nuestra alabanza
y bendición, que en honor de la Virgen María
y Reina del Carmelo ofrecemos;
Por su intercesión, escúchanos.
Tú que llenaste su alma de la gracia,
dirige nuestra vida para alcanzar la justicia y santidad
verdadera.
Tú que asociaste a la Virgen María a
las grandes gestas de nuestra historia,
líbranos de los desenfrenos de las pasiones
que engendran tiranías, odios,
lujurias y avaricia.
Tú que asociaste a la Virgen a la dolorosa
Pasión de tu Hijo,
líbranos por su intercesión de los terremotos,
incendios, inundaciones,
sequías y epidemias.
Tú que llenaste a la Virgen de la prudencia
y de la sabiduría de los santos,
guía e ilumina a nuestra Iglesia apartándola
de la herejía y del cisma;
a nuestros gobernantes y a las instituciones de nuestra
nación, llénalas
de fortaleza, discreción y amor.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que glorificaste a la Virgen en su admirable
Asunción,
concede a nuestros difuntos el descanso y la resurrección
de entre los
muertos. Confiando en el Señor, que hizo obras
grandes en María, pidamos al Padre que colme
también de bienes a nuestra patria: Padre nuestro.
ORACIÓN
Dios omnipotente, estos hijos tuyos nos alegramos
de tener como Protectora a la Santísima Virgen
del Carmen, Made y Reina de esta Patria nuestra; concédenos
por su materna intercesión, la concordia y
la justicia, y sus frutos de verdadera paz y prosperidad.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Invitatorio
Ant.: Al Señor
de la gloria, admirable en la nube del Carmelo, venid
a adorarlo.
A continuación se
dice el salmo invitatorio, pp. 637.
Oficio de lectura
El himno, las antífonas y los salmos se toman
del Común de la Santísima Virgen María,
p. 1578.
V. Extendió la
nube para protegernos.
R. Y la columna de fuego
para darnos luz.
PRIMERA LECTURA
Del Cantar de los Cantares
2, 1Ob-14; 4, 1.4.7.11;
7, 11-13; 8, 5-7
EL ESPOSO EN BUSCA DE LA ESPOSA
Levántate, compañera mía, hermosa
mía y ven por acá. Porque, mira, ya
ha pasado el invierno, y las lluvias han cesado y
se han ido. Han aparecido las flores en la tierra,
ha llegado el tiempo de las canciones, se oye el arrullo
de la tórtola en nuestra tierra. Las higueras
echan sus brotes y las viñas nuevas exhalan
su olor. Levántate, amada mía, hermosa
mía, y ven. Paloma mía que te escondes
en las grietas de las rocas en apartados riscos, muéstrame
tu rostro, déjame oír tu voz, porque
tu voz es dulce y amoroso tu semblante.
¡Qué bella eres, amada mía, qué
bella eres! Tus ojos son como palomas detrás
de tu velo. Tu cuello es como la torre de David, edificada
como fortaleza, de ella cuelgan mil escudos, todos
escudos de valientes. Eres toda hermosura, amada mía,
en ti no hay ningún defecto. Los labios de
mi novia destilan pura miel, debajo de tu lengua se
encuentran leche y miel, y la fragancia de tus vestidos
es la de los bosques del Líbano.
- Yo soy para mi amado y su deseo tiende hacia mí.
Amado mío, ven, salgamos al campo. Pasaremos
la noche en los pueblos. De mañana iremos a
las viñas; veremos si las parras están
brotadas, si se abren las flores y si florecen los
granados. Allí te entregaré todo mi
amor.
- ¿Quién es ésta que sube del
desierto, apoyada en su amado?
- Debajo del manzano te desperté allí
mismo donde te concibió tu madre, donde te
concibió la que te dio a luz. Grábame
como un tatuaje sobre tu corazón, como un tatuaje
sobre tu brazo. Porque es fuerte el amor como la muerte
y la pasión, tenaz como el infierno. Sus flechas
son dardos de fuego como llama divina. No apagarán
el amor ni lo ahogarán océanos y ríos.
Si alguien lo quisiera comprar con todo lo que posee,
sólo conseguiría desprecio.
RESPONSORIO BREVE
V. Que baje como lluvia
sobre el césped. *Que la gloria de Dios llene
la tierra.
R. Ésta es la
morada de Dios con los hombres: acampará entre
ellos; ellos serán su pueblo y Dios estará
con ellos.
V. Que la gloria de Dios
llene la tierra.
SEGUNDA LECTURA
FUNDAMENTOS DE LA DEVOCIÓN DE CHILE A LA VIRGEN
DEL CARMEN
El pueblo chileno, a través de toda su historia,
se ha distinguido siempre por una devoción
singular a la Madre del Señor, bajo la advocación
de Virgen María del Carmen. Así, los
primeros expedicionarios y descubridores de estas
regiones australes de nuestro continente, junto con
aportar a ellas el progreso de la civilización,
les fueron infundiendo el amor a la Madre de Dios,
cual fundamento espiritual de esta nueva nación
cristiana, hija de una madre patria muy amante de
Nuestra Señora.
Luego, los grandes próceres de la patria, pusieron
su magna empresa en manos de María y a Ella
consagraron sus esfuerzos al servicio de la república
naciente; y el propio Padre de la patria se obligó,
con un célebre juramento, a erigir un templo
a la Reina del Carmelo en el lugar mismo en que la
victoria de las fuerzas patriotas confirmara la independencia
de la nación, proclamada pocos años
antes. Y si los laicos, en las difíciles circunstancias
de la pacificación colonial y del posterior
desarrollo cívico, fueron ejemplo de fe, los
misioneros religiosos, los obispos y su clero, de
profunda piedad mariana, supieron encender y cultivar
en las agrupaciones de nativos, en los colonizadores
y en los patriotas, la llama del amor a María.
Por eso el pueblo cristiano ha venerado siempre devotísimas
imágenes de la Virgen del Carmen; lleva con
fe el escapulario carmelitano, cargando así,
a manera de escudo espiritual, un simbólico
pedacito del traje de la Madre; recita el Rosario,
frecuentemente en familia; celebra con piedad fiestas
de María como su Maternidad Divina, su gloriosa
Asunción, la solemnidad del Carmen y especialmente
su Inmaculada Concepción, bella y devota corona
del solemne y popular Mes de María, en que
la Virgen conduce suavemente a sus hijos, aún
a muchos alejados, a renovar sus fervor en el cumplimiento
de sus deberes cristianos.
Testimonios de esta piedad mariana son también
la Columna del Carmen levantada por fieles chilenos
en el propio monte Carmelo de Tierra Santa, donde
tuvo origen y recibió su nombre esta devoción
y los innumerables santuarios de Marías en
sus múltiples advocaciones, extendidos por
todo el territorio nacional.
El año 1923, el Sumo Pontífice Pío
XI, conocedor de tanta piedad y acogiendo paternalmente
la petición de todos los obispos de Chile,
declaró y constituyó soberana y principal
Protectora de la república de Chile a la santísima
Virgen María del Carmen; y el 19 de diciembre
de 1926, por medio de su Delegado, el Nuncio Apostólico,
coronó con hermosas coronas la imagen de nuestra
Madre y de su Divino Niño, que se venera en
la Parroquia del Salvador. El Padre Santo encargó
a su representante, lo hiciera “como por sus
propias manos” de Padre de la Cristiandad, suplicando
así a la Virgen: “ya que Ella en el pasado
cuidó siempre con su patrocinio a la República,
de igual modo en el futuro la proteja con su amor
maternal, concediéndole la abundancia de todos
los bienes”.
En Maipú, nombre unido a las gestas de la independencia
nacional y cerca del antiguo templo votivo de los
Padres de la Patria, se ha levantado, en esto últimos
años, otro grandioso y notable en su esbelta
magnitud, con el esfuerzo y aporte de toda la ciudadanía,
de la iglesia y del Gobierno de la Nación.
A este bello monumento de acción de gracias
de la Patria al Señor por los beneficios que
le ha dispensado por manos de su Madre, podrán
seguir acudiendo desde todos los confines, las multitudes
de peregrinos de ahora y de las generaciones futuras,
para impetrar siempre nuevas bendiciones, favores
y protección de su Madre y Reina, la Virgen
del Carmen.
RESPONSORIO BREVE
V/. Bajo tu amparo nos
acogemos, Santa Madre de Dios: * Escucha las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades.
R/. Y líbranos
de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita.
V/. Escucha las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades.
Después del segundo responsorio, se dice el
himno Señor, Dios eterno. p. 644.
Oración
Dios omnipotente, estos hijos tuyos nos alegramos
de tener como Protectora a la Santísima Virgen
del Carmen, Made y Reina de esta Patria nuestra; concédenos
por su materna intercesión, la concordia y
la justicia, y sus frutos de verdadera paz y prosperidad.
Por nuestro Señor Jesucristo.
laudes
HIMNO
María, tu hijo de Belén y del Calvario,
el que ahora te envuelve con su sol resucitado,
es Primogénito y Cabeza de toda criatura,
a Él todo el orbe como a su Rey saluda.
El Hijo que en Nazaret habitó en tu seno,
es el Señor de la Historia de los pueblos,
Él les conduce por nocturnas claridades,
hacia la casa gloriosa de su Padre.
El Hijo que naciendo de ti, recibió patria,
quiso confiarte a Chile en su alborada;
Virgen del Carmen, María Libertadora,
guías los tiempos de nuestra historia.
Carmen de los valientes y Reina de los dolores,
Carmen de los hogares y Madre de los pobres,
Estrella de Maipú y Carmen del trabajo,
únenos siempre como un pueblo de hermanos.
Ciudades, mares, cielos y campos
alaben en Jesucristo y por el Espíritu Santo,
al Padre misericordioso e infinito,
esperando con gozo el retorno de su Hijo.
SALMODIA
Ant. 1: Yo seré
para ella muralla de fuego en torno, y en su interior
seré gloria.
Los salmos y el cántico
se toman del domingo I del salterio, p. 681.
Ant. 2: Regocíjate,
hija de Sión, pues he aquí que yo vengo
a morar dentro de ti.
Ant. 3: Queremos ir contigo,
porque hemos oído decir que Dios está
contigo.
LECTURA BREVE Ct 2,
10-14
Levántate, amada mía, hermosa mía,
vente. Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han
cesado las lluvias y se han ido. Aparecen las flores
en la tierra y el tiempo de las canciones ha llegado,
se oye el arrullo de la tórtola en nuestra
tierra. ¡Levántate, amada mía,
hermosa mía, y vente! Paloma mía, en
las grietas de las rocas, en escarpados escondrijos,
muéstrame tu rostro, déjame oír
tu voz; porque tu voz es dulce y gracioso tu semblante.
RESPONSORIO BREVE
V/. El Señor la
eligió y la predestinó.
R/. El Señor la
eligió y la predestinó.
V/. La hizo morar en
su templo santo.
R/. Y la predestinó.
V/. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. El Señor la
eligió y la predestinó.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant.: Todos los que la
aman, llénense de alegría por ella;
yo voy a hacer correr hacia ella, como un río,
la paz.
PRECES
Los que celebramos la gloria de María Virgen,
oremos ahora a Dios todopoderoso, al que hizo obras
grandes en María y quiso que todas las generaciones
la felicitaran, y digámosle:
Por su oración, santifícanos, Señor.
Señor Jesucristo, que nos diste a tu Made como
protectora de nuestra nación,
por su oración, santifícanos, Señor
Redentor nuestro, que adornaste a la Virgen María
con los dones del Espíritu Santo,
haz de nosotros templos vivos del mismo Espíritu.
Verbo eterno, que iluminaste a tu Santísima
Madre con el resplandor y la fuerza de tu palabra,
haz de nosotros un pueblo atento para escucharte.
Rey de reyes, que glorificaste a tu Madre en su Asunción
a los cielos,
haz de nosotros un pueblo que en el ir y venir de
las cosas de esta vida, no pierda
la esperanza bienaventurada.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Según el mandato del Señor, digamos
confiadamente: Padre nuestro.
hora intermedia
Ant. 1: Llamé,
y Él me respondió.
Se toman los salmos de la
salmodia complementaria según la hora, p. 1231.
En lugar de del salmo 121, que se dice en las II Vísperas,
puede tomarse el salmo 128, p. 1169.
Ant. 2: El Señor
guarda tus entradas y salidas.
Ant. 3: Grande es el
Señor nuestro Dios y muy digno de alabanza
en la Ciudad de nuestro Dios, en su Monte santo.
V. Reina y hermosura
del Carmelo.
R: Nos diste una prenda
de tu protección.
II Vísperas
HIMNO
El himno del Común
de la Santísima Virgen María, p. 1593.
SALMODIA
Ant. 1: De dónde
a mí tanto honor que venga la Madre de mi Señor.
Los salmos y el cántico se toman del Común
de la Santísima Virgen María, p. 1594.
Ant. 2: Bendita tú
entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
Ant. 3: Bienaventurada
tú que has creído: se cumplirá
cuanto se te ha dicho de parte del Señor.
LECTURA BREVE Ap 21,1-3
Y vi un cielo y una tierra nueva. Y vi la Ciudad Santa,
la nueva Jerusalén, que bajaba desde el cielo,
de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada
para su esposo. Y oí una fuerte voz que decía
desde el trono de Dios: ¡Ésta es la morada
de Dios con los hombres! Pondrá Dios su morada
entre ellos y ellos serán su pueblo y Dios,
el Dios-con-ellos, será su Dios.
RESPONSORIO BREVE
V/. Extendió la
nube para protegernos y la columna de fuego para darnos
luz.
R/. Extendió la
nube para protegernos y la columna de fuego para darnos
luz.
V/. Reina y hermosura
del Carmelo, nos diste una prenda de tu protección.
R/. Y la columna de fuego
para darnos luz.
V/. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Extendió la
nube para protegernos y la columna de fuego para darnos
luz.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant.: Me gozaré
en el Señor, pues me ha vestido con un manto
de santidad y de gloria.
PRECES
Padre de los cielos, recibe la voz de nuestra alabanza
y bendición, que en honor de la Virgen María
y Reina del Carmelo ofrecemos;
Por su intercesión, escúchanos.
Tú que llenaste su alma de la gracia,
dirige nuestra vida para alcanzar la justicia y santidad
verdadera.
Tú que asociaste a la Virgen María a
las grandes gestas de nuestra historia,
líbranos de los desenfrenos de las pasiones
que engendran tiranías, odios,
lujurias y avaricia.
Tú que asociaste a la Virgen a la dolorosa
Pasión de tu Hijo,
líbranos por su intercesión de los terremotos,
incendios, inundaciones,
sequías y epidemias.
Tú que llenaste a la Virgen de la prudencia
y de la sabiduría de los santos,
guía e ilumina a nuestra Iglesia apartándola
de la herejía y del cisma;
a nuestros gobernantes y a las instituciones de nuestra
nación, llénalas
de fortaleza, discreción y amor.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que glorificaste a la Virgen en su admirable
Asunción,
concede a nuestros difuntos el descanso y la resurrección
de entre los
muertos.
Confiando en el Señor, que hizo obras grandes
en María, pidamos al Padre que colme también
de bienes a nuestra patria: Padre nuestro.
ORACIÓN
Dios omnipotente, estos hijos tuyos nos alegramos
de tener como Protectora a la Santísima Virgen
del Carmen, Made y Reina de esta Patria nuestra; concédenos
por su materna intercesión, la concordia y
la justicia, y sus frutos de verdadera paz y prosperidad.
Por nuestro Señor Jesucristo. |

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